11.5.10

Estamos todos locos.

Nadie se muestra como realmente es, nadie dice lo que realmente piensa, nadie se arriesga, nadie entiendo cómo no prejuzgar; todos se esconden y están encerrados en sí. Con tal de no sufrir uno se somete a cosas inexplicablemente irracionales. No cortan relaciones porque no quieren sentirse mal, prolongándolas hasta que se vuelven insostenibles. Y después tratamos de olviodar y nos olvidamos. Nos olvidamos de lo lindo que fue alguna vez, nos olvidamos de eso que nos mantuvo unidos sólo por obviar el duelo.
Qué difícil es estar solo sin sentirse solo, qué difícil es decir que si no estás con alguien no es por elección. Lo fácil es decir que sos un pirata, que estás solo porque te cabe la fiesta, que te gusta estar así porque necesitás disfrutar de tus amistades y que no servís para estar en pareja. Me cansé de escuchar tantas pelotudeces. Me cansé de ver cómo la gente no puede asumir que a veces uno no logra lo que quiere, que uno no siempre alcanza el ideal que se espera para cada uno de nosotros. Por qué nos cuesta tanto asumir que podemos fallar, o que podemos no cuadrar en lo que se espera de nosotros. Que tenemos debilidades, que hay gente a la cual le caemos mal. Que hay cosas que no entendemos, o que no podemos resolver.
Me cansa porque cuando siento que no cumplo con todo eso que se espera para mí, la gente me juzga con un "te la buscaste", "ay, pobre". ¿Pobre qué? Pobre el que no puede ver sus fracasos. Pobre el que no puede equivocarse con la conciencia tranquila, pobre... Pobre el que no ve que atrás de cada vacío, atrás de cada caída, atrás de cada cachetazo, viene un aprendizaje, una moraleja, que no está escrito en ninguna parte, y que los que se apenan de uno no nos lo pueden transmitir. Lástima por la gente que no puede romper con las expectativas de esta sociedad para salir a la vida.

1 comentario:

  1. Anónimo7.11.10

    TAN REAL,TANTA VERDAD ESCRITA.MUY BUENO

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les pasa igual